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05/11/2013
Se apuró en considerarse despedido
La Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires rechazó un recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley interpuesto contra un Tribunal del Trabajo, que consideró no acreditado el silencio de empleador, como causal invocada por el actor para disponer la extinción contractual. Por mayoría, el Máximo Tribunal bonaerense destacó que la Ley de Contrato de Trabajo no establece un plazo preciso dentro del cual deba darse respuesta a las intimaciones que las partes se cursen, sino que solo ha fijado un lapso mínimo de dos días hábiles. El trabajador había intimado el 27 de marzo de 2008 y recibió la respuesta del empleador el 1 de abril de ese año. TEXTO COMPLETO DEL FALLO
 

Así lo dispuso, por mayoría, en los autos "LIZARRAGA, PEDRO MANUEL CONTRA MANUFACTURA DE FIBRAS SINTÉTICAS S.A. DESPIDO".

El Tribunal del Trabajo N° 5 del Departamento Judicial La Plata rechazó la demanda deducida por Pedro Manuel Lizarraga contra Manufactura de Fibras Sintéticas S.A. (Mafissa), en cuanto procuraba la percepción de las indemnizaciones derivadas del despido y la prevista por el art. 2 de la ley 25.323.

Fundó dicha decisión en el hecho de juzgar no acreditada la causal invocada por el actor para disponer la extinción contractual el 1-IV-2008, a saber: el silencio guardado por la principal -en los términos del art. 57 de la Ley de Contrato de Trabajo- respecto de la intimación formulada por el trabajador el 27-III-2008, en la que hubo de requerir se le aclare su situación laboral ante la omisa dación de tareas denunciada desde el 7 de marzo de aquel año.

En tal sentido, consideró el a quo que la patronal dio respuesta al emplazamiento del reclamante dentro del plazo legal impuesto, que comenzó a correr a partir de la recepción de aquella misiva (27-III-2008), aun cuando dicha comunicación postal fue recibida por Lizarraga el 1-IV-2008.

Siendo ello así, declaró que la conducta actoral de disponer el despido el día 31-III-2008 -perfeccionado el 1-IV-2008- neutralizó cualquier posibilidad de conocer la respuesta de parte de la empresa, en orden a brindar una satisfacción a sus requerimientos, razón por la cual concluyó que la decisión rescisoria del trabajador resultó apresurada e injustificada, contrariando el principio de conservación del contrato que debe regir entre las partes intervinientes de una relación laboral -arts. 10, 57, 63 y concs. de la Ley de Contrato de Trabajo-.

Contra dicho pronunciamiento, la parte actora dedujo recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley. Entre otros argumentos, sostiene que -contrariamente a lo resuelto por el sentenciante- el término para que la patronal responda el emplazamiento formulado por el trabajador a los efectos de que aclarase su situación laboral vencía -siguiendo la teoría recepticia de las comunicaciones- a la medianoche del sábado 29 de marzo de 2008 (día laboral para la empresa demandada) y que Lizarraga recibió dicha comunicación recién el martes 1-IV-2008, fecha en la que el actor se consideró despedido por el silencio patronal.

En el Máximo Tribunal bonaerense el primero en votar fue el Dr. de Lázzari quien, entre otros argumentos, destacó que “surge nítido del análisis de los antecedentes transcriptos, que el silencio imputado a la patronal –única causal invocada por el trabajador para disponer el despido, v. telegrama de fs. 239- no subsistió durante un plazo "razonable", que permita considerar justificado el distracto motivado en aquella determinación.” (la negrita es nuestra)

“En efecto, la configuración del silencio del empleador en los términos del art. 57 de la Ley de Contrato de Trabajo requiere -como pauta para la consumación justificada de la extinción contractual- que aquél subsista durante un "plazo razonable", estableciendo como límite mínimo el período de dos días hábiles, sin fijar uno máximo por el que deba mantenerse, pero que -sin dudas- no debe extenderse más allá de los parámetros de prudencia que la norma indica.” (la negrita es nuestra)

 Recordemos el texto del artículo citado:

 Art. 57. —Intimaciones. Presunción.

Constituirá presunción en contra del empleador su silencio ante la intimación hecha por el trabajador de modo fehaciente, relativa al cumplimiento o incumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato de trabajo sea al tiempo de su formalización, ejecución, suspensión, reanudación, extinción o cualquier otra circunstancia que haga que se creen, modifiquen o extingan derechos derivados del mismo. A tal efecto dicho silencio deberá subsistir durante un plazo razonable el que nunca será inferior a dos (2) días hábiles.

En el caso,  continúa el magistrado, “se advierte que desde que la accionada recibió el emplazamiento de Lizarraga (jueves 27 de marzo de 2008) hasta que remitió su respuesta (viernes 28 de marzo), transcurrió sólo un día; y la decisión del dependiente de rescindir el vínculo laboral fue adoptada el lunes 31 de marzo de 2008 y recibida por la empleadora el 1-IV-2008, unas horas antes de que se notificara de la respuesta de Mafissa…” (la negrita es nuestra)

Estos argumentos fueron compartidos por los Dres. Genoud y Kogan.

Por su parte, el Dr. Soria agregó que “esta Corte tiene dicho que el art. 57 de la Ley de Contrato de Trabajo no establece un plazo preciso dentro del cual deba darse respuesta a las intimaciones que las partes se cursen, sino que ha fijado un lapso mínimo -en días hábiles- durante el cual no puede exigirse tal contestación; respecto al máximo, en lugar de fijar un tiempo determinado, la norma expresa que debe ser "razonable"…” (la negrita es nuestra)

En cambio, en disidencia, el Dr. Negri recordó que “Es doctrina reiterada de esta Corte que el carácter recepticio que revisten las comunicaciones e intimaciones por motivos atinentes al contrato de trabajo implica atribuir a quien las remite la responsabilidad que le incumbe por la elección del medio empleado, lo que supone que no alcanza con emitir el despacho, desentendiéndose de su suerte final (arg. doct. L. 101.133, "Gómez", sent. del 16-V-2012; L. 99.462, "Chaile", sent. del 10-XI-2010; L. 95.650, "Medina", sent. del 14-X-2009).

Con ese marco, sólo cabe concluir que la fecha que dirime la cuestión relativa a si se ha configurado el silencio al que se refiere la norma es aquélla en la que la intimación ingresó a la esfera de conocimiento del destinatario de la respuesta y no la fecha en la que la contestación fue emitida.” (la negrita es nuestra)

 “Así las cosas, habiendo sido la accionada notificada de la intimación el día 27 de marzo, el plazo de dos días hábiles que contaba para contestar concluyó el día 29 del mismo mes.

Por lo tanto, transcurrido ese tiempo sin que comunicación alguna llegara a la esfera de conocimiento del trabajador, el tribunal debió considerar omitida la respuesta y configurado, en consecuencia, el silencio invocado por el trabajador para considerarse despedido.” (la negrita es nuestra)

Por lo tanto, por mayoría se resolvió rechazar el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley.

 Dr. Jorge Oscar Rossi

Director del Boletín Jurídico del CAM

 
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DESCARGUE EL FALLO COMPLETO (FUENTE: www.scba.gov.ar)

 
 
 
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