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13/11/2012
El Nuevo Código y la excesiva onerosidad sobreviniente
En esta nota destinada a comentar algunas de las reformas que aparecen en el Proyecto de Código Civil y Comercial Unificado nos ocupamos del tratamiento de esta causal de extinción o modificación de los contratos, que fuera incorporada a nuestro Código actual por la reforma de la ley 17.711. DENTRO DE LA NOTA ENCONTRARÁ EL LINK PARA DESCARGAR LOS TEXTOS DEL PROYECTO
 

Recordemos, en primer lugar, que la excesiva onerosidad sobreviniente no estaba contemplada en la versión original del Código Civil, sino que fue incorporada por la reforma de la ley 17.711, al modificarse el artículo 1198. Es que, como se destaca en la parte final de la nota al artículo 943, el principio capital en la materia era que "El consentimiento libre, prestado sin dolo, error ni violencia y con las solemnidades requeridas por las leyes, debe hacer irrevocables los contratos".

Muchos años más tarde, la reforma de la ley 17.711 incorpora la posibilidad de extinguir y/o modificar el contrato por excesiva onerosidad sobreviniente a nuestro Código Civil, a través de la modificación del artículo 1198. De esta manera, se adopta en plenitud el antiguo principio “ pacta sunt servanda rebus sic stantibus” (los pactos deben cumplirse, mientras las cosas sigan así, es decir, deben cumplirse los contratos mientras las circunstancias existentes al momento de la celebración no cambien).

El Código actual y el Proyecto

A continuación, vamos a comparar la regulación de este instituto en el Código actual y en el Proyecto:

Art. 1.198 del Código Civil: “Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo que verosímilmente las partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsión.

E n los contratos bilaterales conmutativos y en los unilaterales onerosos y conmutativos de ejecución diferida o continuada, si la prestación a cargo de una de las partes se tornara excesivamente onerosa, por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la parte perjudicada podrá demandar la resolución del contrato. El mismo principio se aplicará a los contratos aleatorios cuando la excesiva onerosidad se produzca por causas extrañas al riesgo propio del contrato.

En los contratos de ejecución continuada la resolución no alcanzará a los efectos ya cumplidos.

No procederá la resolución, si el perjudicado hubiese obrado con culpa o estuviese en mora.

La otra parte podrá impedir la resolución ofreciendo mejorar equitativamente los efectos del contrato.”

Art. 1091 del Proyecto: Imprevisión. Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, ésta tiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la rescisión total o parcial del contrato, o su adecuación.

Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se torna excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.”

En los fundamentos del Proyecto, solo se expresa que En relación a la extinción, modificación y adecuación del contrato se siguen las pautas del Proyecto de 1998, con algunas adaptaciones. (página 129).

Sin perjuicio de que el tratamiento es similar en ambos textos, pueden observarse las siguientes diferencias:

1) En cuanto al método, se ubica el artículo, adecuadamente, en un capitulo especifico (CAPÍTULO 13), titulado "Extinción, modificación y adecuación del contrato".

2) Se le da expresamente a este instituto el nombre de “imprevisión”.

3) Mientras que el artículo 1198 expresa que el supuesto factico se configura cuando “ la prestación a cargo de una de las partes se tornara excesivamente onerosa, por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles ”, el art. 1091 declara que este tendrá lugar cuando “ la prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada”.

En realidad, pensamos que simplemente se mejora la redacción al resaltarse, como ya lo venía haciendo la doctrina y jurisprudencia que

a) Debe tratarse de una “ alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración” , es decir, un cambio imprevisible en las condiciones tenidas en cuenta al momento de contratar.

b) que sea producida por causas ajenas a las partes.

c) También debe ser ajeno al riesgo asumido por la parte que es afectada . Al respecto, entendemos que este concepto se encuentra en consonancia con lo dispuesto en el Proyecto en relación al caso fortuito, en cuanto eximente de responsabilidad.

En efecto, el art. 1733 del Proyecto, referido a la Responsabilidad por caso fortuito, dispone que

“ Aunque ocurra el caso fortuito o la imposibilidad de cumplimiento, el deudor es responsable en los siguientes casos:… …e) si el caso fortuito y, en su caso, la imposibilidad de cumplimiento que de él resulta, constituyen una contingencia propia del riesgo de la cosa o la actividad;” (el subrayado es nuestro)

Si bien la redacción no es la mejor, aquí se recalca que para que algo sea considerado caso fortuito, debe ser un suceso ajeno al riesgo propio de la cosa o la actividad. Lo mismo ocurre con la excesiva onerosidad sobreviniente.

4) Queda claro, despejándose dudas que plantea la actual redacción, que este remedio puede ejercerse extrajudicialmente, o por la vía judicial y, en este último caso, tanto como acción o como excepción y que, en cualquier caso, puede solicitarse la extinción del contrato o de alguna de sus partes o solamente la modificación (adecuación) del mismo, a las actuales circunstancias.

5) Con detalles de redacción, en ambos textos el instituto está previsto para contratos conmutativos y aleatorios, siempre que contengan obligaciones de ejecución diferida (vgr.: a plazo) o cuya ejecución no sea instantánea (vgr.: obligaciones “de duración”)

6) Expresamente se legitima a un tercero para invocar este instituto, cuando “le han sido conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato”.

En próximas notas comentaremos otros aspectos del Proyecto de Código.

Dr. Jorge Oscar Rossi

Abogado (U.B.A.). Director del Boletín Jurídico del Colegio de Abogados de Morón. Profesor Titular de la asignatura Régimen Jurídico de los Consumidores y Usuarios y Adjunto de Obligaciones Civiles y Comerciales, Contratos Civiles y Comerciales y Derechos Reales en la Universidad Abierta Interamericana. Autor de “ Responsabilidad Civil & Daños ”, de Ediciones D&D, año 2009.

PUEDE DESCARGAR LOS TEXTOS DEL PROYECTO DE CÓDIGO DESDE AQUÍ: http://www.nuevocodigocivil.com/textos-oficiales/ .

 
 
 
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